miércoles, 14 de mayo de 2014

Piedra sobre Piedra

Camino sobre las grietas que sucumben bajo mis pies, las ruinas quedan justo a mis talones, un paso por detrás de mí. Tengo que seguir avanzando para que no me atrapen.
Quemo etapas a cada paso que doy, avanzo sin miedo, sin mirar atrás pero sin olvidar lo aprendido, lo bueno y lo malo, siguiendo el camino que desde pequeño me han enseñado.Nunca he escogido el camino asfaltado, avanzo por senderos pedregosos difíciles de transitar, es lo que me corresponde por haber nacido en Ferrol, por criarme en una ciudad agrietada, que a su manera, sucumbe y resurge a su autodestrucción.
No preguntes, no tiene explicación lógica, amamos tanto nuestra ciudad que somos capaces de destruirla por el solo placer de volver a construirla. Y si lo hacemos no eliminaremos esos errores, esas ruinas, esos defectos, porque son nuestras virtudes, nuestro orgullo y nuestra identidad.
Cuanto paralelismo encuentro en la distancia con mi otra ciudad, esa que Rafael pisó muy joven, donde solo el sabe lo que sufrió y disfrutó, de ello solo guardo el recuerdo de esas cintas de casette archivadas en el cajón del mueble de la televisión, una caja de puros que en su interior solo conserva recuerdos mas cercanos y algunas palabras que volvieron a sonar.
Sufrir por lo nuestro, amar ruinas que esconden recuerdos, ilusiones y esplendor de otras épocas, casas de indianos con palmeras a este lado del atlántico, tan frío y lluvioso como calido y tormentoso se vuelve al tocar la Havana, dos hermanos separados, diferentes pero iguales.
Quien sabe, quizá algún día esos sueños serán realidad y alguien disfrutará lo que muchos soñamos.

 

jueves, 24 de abril de 2014

La Habana - El Ferrol

Escribo a golpe de corazón, a borbotones, dejo salir sin control lo que siento, no soy escritor simplemente trato de ordenar las palabras que pasean por mi cabeza y se pelean con mis sentimientos.
Hoy quiero hablar de sentimientos, esos que aparecen de forma inesperada, que sabemos que tenemos dentro y que solo necesitan la chispa que los encienda. La chispa saltó el martes 22 a las 23:26 por WhatsApp, un enlace a un texto  
 http://ferrol360.es/segunda-estrella-a-la-derecha-y-recto-hasta-el-amanecer/ 

Al leerlo no pude mas volver a mi otra ciudad, esa que está a 7021 km de distancia, dos ciudades navales, las cuales se mostraron orgullosas de su construcción naval,  http://www.portalcultura.mde.es/Galerias/revistas/ficheros/RHN_93.pdf , dos ciudades que hoy se tambalean en la crisis, dos ciudades donde la gente parece (ojo sólo parece) resignada a su suerte, su eterna mala suerte. Dos ciudades sin gobierno, sin ruta, sin perspectivas de salida.
Lo dije antes, escribo a golpe de corazón, vivo a golpe de corazón, luchando contra la adversidad, contra las trabas que otros nos imponen.
Asumo mi parte de culpa, la he abandonado varias veces, obligado a buscarme la vida, afortunadamente no he tenido que aprender nuevos idiomas, sin embargo alguno ha aprendido ferrolano. Soy ferrolano, soy un nacho de ferrol que regresa a ella cada vez que necesita sentir el calor de un abrazo, ese abrazo que se siente al caminar por las calles de siempre, los sitios de siempre (cada vez menos) y los amigos de siempre (esos siempre son los mismos).
Cuanta simetría con La Habana, donde las calles son las de siempre, la gente la de siempre (cada vez menos) y los amigos... bueno allí cada día, cada hora o cada segundo, te pueden aparecer "nuevos amigos". Pero hay un amor por ese pedazo de terruño, ese orgullo de lo nuestro, ese sentir Ferrolano - Habanero es exactamente igual, Nada ni nadie es mejor que nosotros, salimos por obligación pero dejando nuestro corazón y regresamos a ella todos los días, aunque sea en nuestra imaginación. Inventamos cada día para  salir adelante y nos resignamos cada día para lamernos las heridas.
Esto es lo que hay: AQUÍ NACÍ Y AQUÍ QUIERO QUEDARME, AQUÍ ESTÁ MI HOGAR DONDE SE ACABA EL MAR ( Gracias Santi Santos).


Oido en la Habana: Para que vamos a correr si mañana será la misma foto.

Gracias a Valentín por el enlace.



domingo, 23 de marzo de 2014

EL TONTO UTIL III (WILLY TOLEDO)

Querido Willy, hoy me has llegado al alma, te he visto en todos los telediarios, con todos los medios pendientes de tí, allí subido al atril reivindicando dignidad, pidiendo la dimisión del gobierno.
Y yo simplemente quiero hacerte una serie de preguntas, que, por si no sabes responder te facilitaré alguna respuesta.

1º Ahora que vives en Cuba y ya conocerás el sistema ¿Sería posible organizar una marcha como esta en Cuba y solicitar la dimisión de Raúl Castro?
- La respuesta es NO y simplemente por hacer este comentario en público serías detenido y encerrado por conspirar contra el régimen y carecerías de cualquier derecho.

2º ¿Cómo vives en Cuba?
- La respuesta es que vives subvencionado por el gobierno, que no has de acceder a los alimentos mediante una cartilla de racionamiento como el resto de los cubanos, que por cierto se ha visto recortada recientemente y en la que ya simplemente se le da 5 huevos,  un pollo y medio, los 4 kilos de arroz y ya no incluye azúcar por su escasez (Cuba que fue el primer productor mundial de azúcar)

3º ¿Cobras el salario oficial de alrededor de 9 euros?
- La respuesta es NO, tu vives de forma privilegiada al igual que los Tontos útiles afines al régimen, de los que se aprovechan para que cuenten las virtudes del régimen.

4º ¿Utilizas el sistema de salud de Cuba o vienes corriendo a España si tienes que acudir al hospital?  
 - La respuesta es que  no creo que hayas pisado un hospital cubano y en cambio seguro que si has visitado nuestra seguridad social.

Seguro que al bajar de ese atril donde solicitabas dignidad, fuiste corriendo a un comedor social  a echar una mano o incluso a comer allí, o quizá no, quizá fuiste a coger el primer vuelo hacia la Habana, para seguir dsifrutando de una dictadura que oprime, detiene y maltrata a todo aquel que no piense como ellos. Pero no allí no encabezarás una marcha por la dignidad, allí sólo serás UN TONTO UTIL

domingo, 16 de febrero de 2014

Te llamaré María

No recuerdo tu nombre pero hoy me has venido a la cabeza mientras leía un artículo de Sabina, la verdad es una deuda que tengo pendiente contigo.
Era la segunda o tercera noche en La Habana, aún estaba sobrepasado por todo lo que me rodeaba, allí estabas, sentada, dándole vueltas a un vaso vacío, mirando sin mirar, buscando algo que no querías encontrar.
Cuando nos sentamos a tu lado no puedo imaginar lo que pasaría por tu cabeza, o tal vez sí. Era difícil imaginar todo lo que había detrás de esa cara dulce, de esa timidez casi infantil. Se notaba que querías, o más bien, debías iniciar una conversación, por mucho que te costase estabas allí no por diversión, sino, por necesidad. Eras muy joven, tu decías que tenías 18, no tenías otra opción, costaba sacarte las palabras, desde luego no esperabas tener que contar tu vida, el día a día de quien solo tiene una cosa, necesidad.
Fueron pasando las horas, y a medida que la idea de tener que acostarte esa noche desaparecía, tu rostro se relajaba, la pose que tanto habías ensayado dejaba paso a la dulzura y la inocencia de quien resultó no tener más de 16 años y un bebé en casa de sólo unos meses que necesitaba comer, esa era toda tu motivación, eso era lo que buscabas sin mirar y lo que necesitabas encontrar. Al salir de la tienda con la bolsa de leche y ese paquete de galletas camino de tu casa pasamos por delante de una cabina de telefónos, insististe en que tenías que hacer una llamada. La conversación fue breve, y el tono de tu voz delataba tu edad y el cambio de ánimo que acababas de experimentar, " Mamá un español y su novia me han comprado una bolsa de leche y galletas para la bebé, ya voy para casa" luego ante tu insistencia tuve que ponerme al telefóno, sólo recuerdo oir a tu madre decir mil gracias y las bendiciones que repetía.
No se qué habrá sido de ti, no se como habrás conseguido él resto de leche para el bebé, sólo espero que lo hayas conseguido.




sábado, 9 de noviembre de 2013

Pizzigatos

Pasaban dos minutos de esa hora de la noche, en la que los recuerdos más lejanos parecen cercanos y los mas cercanos se nublan y no logras verlos con claridad. Puede que, la cena previa, las cervezas y el ron que estoy tomando mientras suena en directo ese grupo que hasta hoy sólo había escuchado en el anuncio de cerveza o desafinao en boca de "el pie infinito" ayude a que esos recuerdos vuelvan a mi.
No nos engañemos vivimos de ellos, los tenemos ahí escondidos, esperando a que acudamos a ellos para tener una renovada ilusión, sólo hace falta un click para que afloren, una imagen, una canción, un plato de comida....
Ya hace mucho tiempo que vivo Cuba de recuerdos, han pasado nueve años de mi primer viaje y mis clicks que activan recuerdos han ido apareciendo de diferentes formas, un restaurante a las puertas de mi casa que curiosamente se llama "Tu casa" con Omar y Juan, donde dar muela y recordar y por un minuto sentirme como en Cuba, o El rincon de Leo donde tomar un mojito y oir música cubana mientras me presenta a sus amigos como "el cubañol" o más recientemente Humberto el típico negro cubano que me obsequió con una exquisita comida en su casa donde no faltó nada, arroz congrí, tostones carne de puerco y mojitos.

Esos recuerdos son necesarios para seguir adelante día a día, para aferrarnos a las ilusiones, a los momentos vividos y que siempre serán parte de nuestra vida. Así viven los cubanos aferrandose a los recuerdos pasados, y a los recuerdos futuros, porque si algo he aprendido de los cubanos es que merece vivir los sueños hoy para que sean recuerdos mañana.

 http://www.youtube.com/watch?v=26pNOrt1baE

 

martes, 16 de octubre de 2012

LOS CABALLITOS






Cuidado con los caballitos, fue lo primero que me dijeron cuando cogí un coche en la Havana. Los caballitos no eran otra cosa que los policías motorizados, siempre al acecho, debajo de un árbol, al final de un puent, en los cruces. Conducir en Cuba es una aventura, una sorpresa tras otra.
Lo primero es que un coche con matrícula turistica es el objetivo de cualquier joven policía o de los famosos caballitos, las multas están al orden del día con unos argumentos tan contundentes como:

-Iba Ud. muy rápido.
.- No señor agente, iba a 50
-No iba más rápido
.- Pero... había algún radar? 
. No señor, pero yo lo ví
.- Pero como sabe Ud que no iba a 50?
-Por mi experiencia

No se rían esto me pasó, y si al final no me multó fue porque era un agente muy joven, comoc asi todos los que están en la Havana y emepecé a mostrarme muy cabreado y me dejó marchar cuando le dije que viniese un superio y que no me movería de allí hasta que llegase.

- Buenas tardes  Señor
.- Dígame
- Su documentación
.-Por?
-Iba Ud muy cerca del otro coche
.- Como?
-Iba ud muy cerca
.- Pero como de cerca, un metro, metro y medio dos ...?
-Muy cerca
.- En ese instante pasan dos coches con placas de cuba casi empujándose uno a otro, ( No sería la primera vez) Y le digo como esos dos ? 
- Muy cerca
.- Didscusión continua y multa de 20 pesos, por supuesto en CUC

Esta ya no me pasó a mi, yo iba de copiloto y conducía mi amigo

- Al llegar al puente afloja que al final hay un caballito
- Afloja mas, pasa el puente a 50
.-Documentación
- Hice algo mal agente?

-Iba Ud. muy rápido.
.- No señor agente, iba a 50
-No iba más rápido
.- Pero... había algún radar? 
. No señor, pero yo lo ví
.- Pero como sabe Ud que no iba a 50?
-Por mi experiencia

Les suena, pero ante la inssitencia de mi amigo y su justificación de que lo había avisado que no podía pasr de 50 y que no había pasado de esa velocidad nos dejó marchar.
Lo cierto es que el Hyundai Atos de 900CC con 4 personas tampoco corría mucho más.

Por eso cuando leo las alegaciones de la fiscalía sobre el accidente de Carromero, no puedo más que imaginarme la situación y me confirma por mi experiencia en esas carreteras sin pintar, con mal asfalto, con coches parados en medio, ya que el parque móvil de Cuba es de los años 50 y su mantenimiento es nulo, sin una sola señal y mucho menos de obras y sin una sola farola.
Que es imposible que Carromero en un Hyundai con 4 personas, dos de ellas de allí que continuamente te avisan de todos los peligros, circulase a 130 km/h y que es imposible que esa carretera estuviese señalizada.

Por todo ello mi9 más sincero apoyo a Angel Carromero y a las autoridades cubanas decirles una cosa.

NO ME LO CREO




jueves, 29 de marzo de 2012

De Zoe Valdes

Reproduzco esta entrada del blog de Zoe Valdés  creo que leyéndola la Iglesia debería de reflexionar

 http://zoevaldes.net/2012/03/29/carta-a-mi-madre-muerta-en-el-exilio/

 

Carta a mi madre muerta en el exilio.

marzo 29, 2012
Mamá el día de la comunión
CARTA A MI MADRE MUERTA EN EL EXILIO.
Zoé Valdés.
Mamá, esta es la carta más difícil que voy a escribir en mi vida. No solamente porque tú no podrás leerla nunca, sino además porque al escribirla estoy diciéndote que, pese a tu valiente anticastrismo, sostenido hasta el último segundo de tu existencia, te equivocaste –como muchos cubanos- al creer que tu iglesia, la iglesia católica, estaba de tu parte, de parte del pueblo cubano.
Me da un profundo dolor contarte esto que he visto hoy. He visto al Papa, al sumo Pontífice, Benedicto XVI, representante de los cristianos en el mundo, y de la iglesia que tú amabas, y por la que tanto tuviste que padecer como católica, darle la mano al Diablo, a Fidel Castro. Al hombre que persiguió a tantos creyentes, que expulsó a curas y a monjas de Cuba, y que persiguió y encarceló a los cristianos. El Papa en persona tomó las manos del Diablo entre las suyas, tomó las manos del hombre que tanto injurió a los católicos, que mandó a entrar a sus tropas en las iglesias sin importarle la profanación de los templos con su extrema violencia, que fusiló a inocentes los que morían gritando: ¡Viva Cristo Rey!
Me dirás que ésa es la fuerza de dios, el perdón. Pero no puedo entender ese perdón hacia un tirano, no puedo comprender ni lo haré nunca, que hoy se haya reunido con esa familia que tanto ha dividido a las familias cubanas, que expulsó a casi tres millones de cubanos al exilio, que ha obligado a prostituirse a sus jóvenes, que ha abusado de la infancia y de la vejez, que ha destruido un país y su cultura. No puedo entender que el Papa para colmo no haya tenido un minuto para las Damas de Blanco, que no haya deseado ver a la oposición, sólo sea por tener un gesto de paz, un gesto de valentía y de resistencia. Hoy, mamá, el comunismo le ganó a tu iglesia, y volvió a burlarse de ella, y de todos los cubanos. El Diablo volvió a llevarse la mejor tajada, y eso lo ha permitido la iglesia. Eso lo consiguió el peor de los culpables, el cardenal Jaime Ortega y Alamino, el que tú creías que era una persona decente, de fe y verdad, que haría mucho por los cubanos. Lo que hizo fue traicionarnos, negociar suciamente esa visita, pero mucho antes negoció el destierro de los presos políticos. No es una persona de fe, ni mucho menos de verdad.
Recuerdo ahora tu lucha, y la de abuela, para que mi primo y yo asistiéramos al catecismo, en la iglesia de La Merced donde hice la comunión, y la confirmación en la iglesia del Espíritu Santo. Recuerdo cómo nos apedreaban la mayoría de las veces que salíamos de misa, y cómo debíamos entrar a escondidas por la puerta del Refectorio. Y el Padre Gaztelu nos recibía con su pelo teñido con papel carbón, nos daba una escuálida merienda y las felicitaba a ustedes en un murmullo por insistir en darnos una educación religiosa, cuidándose de que no lo oyeran.
Tan contentos estaban los sacerdotes con nosotros que me dejaban pescar guajacones en la fuente del patio del convento de La Merced, con un jamo casero y encerrarlos en un pomo, para volverlos a tirar al estanque. Me permitían patinar en la iglesia, en las horas en que estaba desierta y hablar con Santa Flora con su puñalada en la garganta; era la época en la que muy pocos se atrevían a volver a los templos. Y el hermano Raúl nos daba clases de canto, y de piano. Lo que provocó que en un matutino de la escuela me equivocara y en lugar de entonar un himno castrista me desgalillara con mi voz agudísima: “Tu mirada dulce y pura, llena al triste de contento: Ay, no dejes tierna madre, de mirarnos ni un momento, Bendícenos…” Ahí mismo la maestra me dio un reglazo en la boca que todavía recuerdo el ardor que me produjo y la humedad dulzona del hilillo de sangre.
Cuando iniciaron a los niños a los siete años como pioneros comunistas, a mí y a otras tres niñas y a un niño, nos apartaron de la fila. Allí estaba abuela, atenta, sus ojos azules rojos de ira. La maestra dijo que estos niños no podían ser pioneros porque eran creyentes y no recibirían la pañoleta de pionero comunista. El director de la escuela, viejo amiga de Julio Antonio Mella, Jesús Escandell Rey, se aproximó a mí e inquirió: “¿De quién quieres ser hija, de Dios o de Fidel?” Yo no sabía qué responder, para colmo mi padre no vivía con nosotras, y yo ansiaba tener un padre. Miré a mi abuela y ella me hizo un signo con los dos dedos, índice y del medio, como un número dos, entendí yo, y respondí: “De los dos”. “Eso complica las cosas, dijo el director, pongamos que sólo podrás ser hija de Fidel”, y anudó a mi cuello la pañoleta azul y blanca, que eran los colores de entonces, luego vino la pañoleta roja. Cuando salimos del acto mi abuela no paraba de regañarme, ella lo que había querido hacer era el signo de victoria, de que habíamos ganado resistiendo. Pero yo no había resistido, yo no había comprendido, yo había flaqueado. Yo ahora era pionera. La iglesia, al menos el padre Gaztelu, entendió y solo nos pidió que cuando saliera de la escuela directo para la iglesia que no entrara con la pañoleta, que no olvidara de quitármela. Nunca lo olvidé.
Hice la comunión, la confirmación, y continué hasta el segundo año de catequista, sólo porque tú querías y abuela también, que resistiera a la vulgaridad cotidiana que nos rodeaba con otro tipo de educación y de aproximación a la vida. Ser católica se convirtió en una forma de resistencia secreta. Sin embargo, en cuanto pude decidir por mí misma me alejé de la iglesia y asistía solamente cuando necesitaba de la soledad del templo, cuando me urgía recogerme en silencio para pensar y refugiarme en otro mundo, pero los rigores del adoctrinamiento comunista exigían mucho tiempo de todos nosotros. Tú seguiste asistiendo a la iglesia, con una fe a prueba de todo; pero a los cuarenta y tantos años caíste en una profunda depresión y pese a que dejaste de asistir con asiduidad a misa después que abuela se murió, seguiste creyendo en dios, en la madre de dios, en la virgen de la Caridad, y visitabas entonces tres o cuatro veces por año la iglesia donde me bautizaste, la de la Caridad, en la calle Salud, de donde recientemente la policía expulsó a un grupo de opositores con la anuencia y complicidad de los sacerdotes.
Participaste en la gran manifestación de opositores en la iglesia de Reina en los años noventa, de allí te sacaron a empujones y porrazos y corriste loca de miedo acompañando a la madre de un disidente, que habías conocido en la iglesia. Con ella salías por las noches a marcar en las puertas consignas anticastristas, tú escogías casi siempre la misma, la que más te gustabas garabatear a toda prisa: ¡Viva la madre de Dios! ¡Abajo el comunismo! Eso lo hiciste hasta que tu amiga murió (me lo contabas por cartas), y hasta que pudiste salir al exilio y reunirte con nosotros.
Aquí, en el exilio, me pediste ir a rezar a la iglesia de la Miraculeuse, en la rue du Bac, allí fuimos a menudo hasta que enfermaste. Allí le recé a la Milagrosa que no permitiera que sufrieras demasiado. Allí también me anunciaste que deseabas una ceremonia cristiana, católica, para el final de tu vida. Y así fue. Al morir te hice una misa cantada en la iglesia de nuestro barrio, en Saint-Paul. Donde mismo llevé a mi hija a que hiciera la comunión y la confirmación, solo porque tú me lo habías pedido, “mira, que la niña se ha bautizado en Cuba” y sería idiota que no continuara cumpliendo con los santos sacramentos.
Recuerdo el bautizo de Luna, en la iglesia del Sagrado Corazón, en el Vedado, por nada vamos presos, porque el padre Anselmo empezó a gusanear en contra del régimen, y a pedirnos que despertáramos y que teníamos que luchar por nuestra libertad, yo apreté a la niña contra mi pecho, porque todos los que allí estábamos bautizando a nuestros hijos esperábamos que sucediera lo peor, ya que no era la primera vez que por la misma razón la iglesia se llenaba de policías que arremetían a palos en contra de la gente. Ese día por un tilín no sucedió nada, pero el padre Anselmo no duró demasiado en La Habana, lo expulsaron poco tiempo después. Eso fue, como recordarás, en el año 1994. El año de la Crisis de los Balseros, las iglesias se llenaron de cubanos, que lloraban por sus seres querido, los que se marchaban en balsas hechas con nada hacia un destino incierto, pero lo preferían antes que quedarse en otro destino todavía menos cierto. Ricardo filmó todo aquello, de ahí salió su documental Fiel Castro, al final vemos esas imágenes tan tremendas de todo un pueblo llorando en la iglesia de la virgen de Regla. Y faltó una imagen, o tantas, pero sobre todo aquella en la que Ricardo le preguntó a una mujer con un bebé en brazos, de la misma edad que nuestra hija, si no tenía miedo. Ella lo miró con los ojos aguados y le dijo que ninguno, que no tenía ningún miedo: “¿Ellos no dicen que Patria o Muerte? Pues yo prefiero irme p’a la Muerte”. Y ayudada por otras personas se subió con su bebé en brazos a una balsa que se perdió en la oscuridad de la noche. Los cantos a la virgen mambisa, a la Caridad del Cobre, y también a la virgen de Regla, cantos católicos y yorubas fueron alejándose devorados por el bramido de las olas.
Por aquellos días tú no dejabas de encender tu mocho de vela (la que te tocaba por una casilla de la libreta de racionamiento), de darte tus viajecitos a Regla, y de rezar. También rezaste mucho para poder salir al exilio, donde viviste poco tiempo, donde enfermaste y moriste con una muerte digna, la que tú quisiste, una muerte cristiana que yo te procuré.
Mamá, siento decirte que esa iglesia que tanto quisiste, en la que tantas esperanzas pusiste, te traicionó hoy. El cardenal Ortega ha dicho que debemos desear la reunificación de todos los cubanos, yo sé que tú no habrías querido reunificarte con los que tanto nos han hecho padecer, con los que nos han humillado y expulsado de nuestro país, con los que albergan un odio y una infinita vileza. “Perdonad”, ha repetido el Papa en su misa, en la Plaza de la Revolución, con la efigie del asesino de La Cabaña a sus espaldas, el Che Guevara. ¿Perdonar al tirano, a toda su estirpe? No, tú no lo hubieras creído ni en la peor de las pesadillas. Pero lo que si no hubieras soportado es ver a tantos infieles disfrazados, a tantos castristas abarrotando las sillas y los espacios donde debieron sentarse los verdaderos cubanos. Los verdaderos cubanos estuvieron desaparecidos, encarcelados, apaleados, vejados. Los verdaderos católicos no pudieron presenciar esas misas Papales, no los dejaron, porque los verdaderos católicos fueron reprimidos con la aprobación y la colaboración de la iglesia, de su cardenal, y del Sumo Pontífice, que prefirió darle media hora al tirano antes que reunirse un minuto con las Damas de Blanco.
Mamá, lo siento, te equivocaste con la iglesia. Es tarde para que cambies de religión o para que te vuelvas atea, como me volví yo aquella tarde tras un pesado cortinaje de terciopelo morado en que comprendí el engaño de toda esa parafernalia, aunque lo asumí como educación complementaria. Mamá, me da mucha pena que estés debajo de esa tumba de mármol con un crucifijo encima. El crucifijo que tú querías y que mi amiga Enaida tanto zancajeó para encontrártelo. Lo siento, mamá, pero mañana mismo voy a arrancar el crucifijo de la tumba y botarlo a la basura. Y si la virgen, en la que sigo creyendo, esa virgen mambisa que tanto tú has amado y que me enseñaste a amar, me castiga, pues bueno, creo que ya hemos afrontado buena parte de ese castigo o de esa prueba. Pero si Dios ha permitido que su representante en la tierra sostenga entre sus manos las manos del representante del Mal, creo que se está verdaderamente pasando ya de la raya con el caso de los cubanos. Y si perdonó al Demonio, no tiene ninguna razón para castigarme a mí. Pero esa cruz te la quito de encima mañana mismo.
Publicada en Libertad Digital.
Acta de Comunión de mi madre
Fe de Bautismo mía
Mi Acta de Comunión
Bautizo de Luna en la iglesia del Sagrado Corazón con el padre Anselmo
Comunión de Luna. A la salida de la iglesia Saint-Paul.